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Artículo 19.
La relación médico-paciente es el centro de la preocupación ética, por lo que el bienestar de su paciente debe prevalecer sobre cualquier otro valor o juicio del médico.

Artículo 20.
La relación médico-paciente está construida bajo los principios éticos de la confidencialidad, la confianza y la honestidad.

Artículo 21.
El médico colegiado deberá realizar la toma de decisiones sobre diagnósticos y tratamientos basado en un modelo de diálogo brindando información suficiente, veraz y comprensible para su paciente, reconociendo el principio de autonomía y la importancia del consentimiento informado de su  paciente.

Artículo 22.
El médico colegiado entiende que aún antes que ofrecer un beneficio a su paciente es prioritario no dañar, por lo que hará todo lo que esté en sus manos para evitar un perjuicio a su paciente y disminuir los riesgos de efectos adversos de sus acciones o prescripciones, de acuerdo con el principio de no maleficencia.

Artículo 23.
El médico colegiado debe velar por el mejor interés de su paciente de acuerdo con el principio de beneficencia y ejercitar todo su juicio para asegurarse que ésta recibe el tratamiento más adecuado.

Artículo 24.
La paciente, en su relación con el médico, respetará la autonomía del médico a través de la libre prescripción y en apego a las buenas prácticas clínicas.

Artículo 25.
El médico colegiado debe procurar mantener la relación médico- paciente y tiene la obligación de no abandonar el caso hasta que, pueda referirlo o por motivos de ley o contrato, la relación pueda disolverse.

Artículo 26.
Si la relación es inexistente, el médico colegiado puede rehusarse a opinar o tratar a una persona, salvo en caso de urgencia y de acuerdo con lo establecido en la Ley General de Salud y sus reglamentos y normas correspondientes.

Artículo 27.
El médico colegiado debe evitar las relaciones románticas y/o sexuales, de cualquier tipo, con sus pacientes actuales y se considerará abuso profesional de poder y violación al principio de confianza, contravenir esta disposición.

Artículo 28.
El médico colegiado debe siempre, de acuerdo con la Ley General de Salud, sus reglamentos y normas, obtener el consentimiento informado para procedimientos clínicos, de diagnóstico y/o terapéuticos, haciendo mención en éste de los hechos más relevantes e importantes y siempre bajo la recomendación de las buenas prácticas clínicas médicas. Este informe debe presentarse en forma comprensible, amplia y veraz.

Artículo 29.
Se considera un acto no ético del médico colegiado, prescribir o proveer terapias a su paciente, que no hayan demostrado ser benéficas, así como utilizar tratamientos o técnicas que se consideran experimentales, sin el consentimiento de la paciente y la sujeción a un protocolo de investigación aprobado.

Artículo 30.
El médico colegiado debe respetar los derechos de confidencialidad y privacidad de su paciente. En caso de tener que dar información por así requerirla un tercero o alguna autoridad sanitaria o judicial, el médico debe primero explicar y de preferencia obtener autorización de su paciente para darla y hacerlo sólo conforme a lo descrito en la ley, los reglamentos y las normas vigentes.

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